Perro errante

Escrituras de paso en un mundo inestable


La comedia humana

Hoy estuve leyendo tuits, revisando las historias que publican en Whatsapp, viendo algunos videos mamadores en Tik Tok, vamos, el común denominador de la mayoría de los millenials con acceso a internet  —sospecho que muchos de mis alumnos de dieciocho años solo acceden a Tik Tok, medio que le hacen a la mamada en la escuela y luego duermen—. Entonces vino hasta mí el título de la extensa obra bastante acabada de Balzac sobre la sociedad francesa. Y es que con qué otra lente se puede mirar a la sociedad actual —toda ella, sin omitir a los franceses de esa época, que seguramente no estaban exentos de hacerle a la mamada también—, si no se quiere terminar con cuadros de ansiedad y depresión.

La comedia se toma muy en serio la vida, quizás más en serio de lo que su nombre pregona, nada de andarle haciendo a la mamada: sin pretender engrandecer nuestra naturaleza, engrandece nuestra necedad por tomarnos más en serio lo menos de la vida. ¿Qué es lo menos? Todo aquello con lo que no estoy de acuerdo, es decir, puras mamadas.

Imaginemos a dos tuiteros, una mujer y un hombre —sin considerar los otros cien sexos que gran parte del mundo dice que existen, pero nadie los ha visto—; ella tiene la firme idea de que el sexo debe ser anal, o no es sexo. Él cree que ni siquiera el cunilingüis es digno de practicarse, le asquea. El asunto es que ambos tuitearán estas opiniones y ninguno tendrá la razón porque sus juicios son de valor, meramente gustos personales, en conclusión: le harán a la mamada. Pero aquí apenas comienza todo; ambos decidirán que la razón está involucrada en su opinión (mame), por lo cual se batirán en un duelo donde todo tiene cabida, incluyendo mamadores de ambos bandos (fans), menos el sentido común, que desde un principio les hubiera dado pistas sobre la inutilidad de andarle haciendo a la mamada.

La primera opción es que, tras leer diez tuits de cada uno, un tercer lector tome partido por alguno de los dos, y se suba al llamado «tren del mame», concepto bastante popular para definir aquello que pese a no ser tan relevante, se vuelve relevante y mamable. Se convierte entonces en un termómetro que tuit con tuit sube de temperatura, ir del «mame» al «mámame esta», en un abrir y cerrar de ortos. Esto ya no da risa, ni mama tanto, «no mames», 2021 y aún salen con estas mamadas.

Segunda opción: una escena bastante torpe y cómica, una especie de entremés entre el día 3 y 4 de enero. Algo en qué ocupar el tiempo mientras uno de los dos se banca otra premisa sobre el sexo, pero esta vez con un enfoque más ontológico, más acá, mamalón, respaldado en dos o tres premisas que le surgieron mientras esperaba el uber. Y la burra vuelve al trigo, o al granero, confundiendo al maíz con el trigo. Pero esperen, no es una comedia sobre burros, sino sobre tuiteros, que vuelven a Tuiter para reiterarse que tienen la razón, además de andarle haciendo a la mamada. Espero.

En ambos casos es comedia, vaya que sí, vuelve a reiterarse que el ser humano no nació para la seriedad, y que más vale andar de mamón, aunque no tanto, no vaya a ser que la cuenta @esdemamador divulgue mi mamonez, que ahora sí se pasó de la raya, ¿cuál raya? La raya, no mames.

Lo peor de todo, es que a mí la palabra mamar y sus derivados nomás no me mama.

Y tampoco tengo Tik Tok, no mamen.

Fotografía tomada de Pixabay



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