I
Es el mar sembrado en el horizonte,
la barca entregada al río,
la noche con millones de estrellas atadas a la luna,
los atardeceres siguiendo mis pasos.
Es el camino sobre el cielo,
las piedras convirtiéndose en polvo,
la neblina que oscurece el sendero,
el pasto verde creciendo sin raíces,
las hojas pintadas de cálido fuego,
los nidales con pájaros en llamas,
las plumas de una vida que recién ha partido
II
Es la canción matutina que se escucha a oscuras.
Es la canción siempre compuesta a mediodía.
Es la canción del desvelo y la lujuria.
Es la sinfonía no ejecutada
y los coros que resuenan desde el templo,
es la canción suspedida, que todavía no es,
la que ha sido tocada hasta el cansancio
y la que murió en los albores de su nacimiento.
Es la musa y el intérprete
III
Es la promesa que surca las tardes de verano,
la piel ardiendo en la madrugada,
los sueños que nos hacen despertar.
Es el amor y la vida,
lo vivo y lo muerto,
la certeza de no querer morir,
la necesidad de tener que huir.
De los significados que oscurecen la palabra,
de las palabras que alumbran el significado.
Es el cliché de todo lo que nace, corre y muere, salvaje.
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