Perro errante

Escrituras de paso en un mundo inestable


Escribir

A pesar de haber convertido la escritura en un hábito, no todo lo que escribe un escritor es bueno, pero por eso prefiere escribir diario, algún texto resultará con una frase bien escrita, con una historia bien contada, o quizás el soliloquio perfectamente desorganizado que había buscado y rebuscado por años. También le sirve para asegurarse de que su oficio es el de ser un escritor y no otra cosa: una persona que solo pasó por ahí para desempolvar su teclado, quizás la euforia de un día malo que provocó una fehaciente necesidad de inmortalizar la tragedia con palabras, o pudo ser la visita ocasional de una musa en día sábado, o domingo, cuando no había nada qué hacer y la tarde inspiraba.

Se es escritor cuando se escribe, no hay más. Y siempre que se escribe, puede resultar algo bueno.

Cuando me refiero a “algo bueno”, estoy hablando de un discurso escrito que hasta ese momento hacía falta escribir; retoma la humanidad con la que Homero encarnó las lágrimas de Aquiles, defiende las infinitas posibilidades de poder recrear la belleza mundana, reivindica la voz por encima del silencio, nos devuelve las creencias, los miedos, las esperanzas, lo que estaba muerto. Sucede que algo bien escrito puede restaurar nuestra percepción de la piedra que empujamos, o mejor dicho, nos devuelve nuestra propia imagen empujando la piedra, lo que es fundamental para seguir empujando, para ser conscientes de que empujamos, para empujarnos a la cima, o a culquier parte, dado que la cima pudo haberse ya desgarrado. Somos Sísifo cuando leemos algo bien escrito pero, sobre todo, el escritor es Sísifo cuando ha conquistado su derecho a empujar la piedra. Quizás algún día llegue a esa utópica cima que no tiene retorno.

De la metáfora anterior resulta algo ineludible: hay que escribir para adueñarnos de esa existencia predestinada a vivirse a través de la palabra.

Ninguna musa, ni tarde, ni dolor nos ofrecerá esa posibilidad, solo la constante de escribir todos los días acerca de las musas, de las tardes y de los dolores, de lo que nos inspira, lo que nos asombra y lo que nos duele. Todo puede desembocar en un verso o veinte mil leguas de viaje metafórico, en el deambular de un fantasma que no asusta a la monstruosa realidad del dinero y la razón, en la historia de un niñito que era dueño de una islita que era dueño de un niñito, o en la franqueza de un mago que no está dispuesto a mentir más.

Pero para llegar a ello, vaya que nos espera la vuelta al mundo en cien mil horas. Ya en un artículo publicado en Letras Libres, Cristian Vazquez nos cuenta las travesías lectoras y narrativas de Gustav Flaubert y Stephen King; a propósito de éste último señala:

Dice King que él escribe diez páginas —unas dos mil palabras— por día. Esto es, unas 300 páginas, la extensión media de una novela, por mes. Su obra se condice con esta afirmación: sus libros te pueden gustar más o menos, pero no hay duda de que se trata de uno de los autores más prolíficos de nuestros tiempos. (2015)

Este es mi primer intento de escribir todos los días. Las probabilidades de que este blog se llene de basura son bastante alarmantes, y lejos estoy de llegar a la prolijidad de la obra de King, pero prefiero hacerlo antes de llegar al día cero, cuando mi muerte ya pueda hablar en mi nombre, ni de lo que fue mi piedra, o de lo que fui mientras la empujaba. Es posible escribir mientras impulsamos nuestro aliento.



6 responde a “Escribir”

  1. Muy bueno. No descartes lo que inspira y lo que moviliza a uno a escribir, ya que tiene su peso a la hora de hacerlo.
    Saludos.

    Le gusta a 2 personas

  2. ¡Gracias por leer! Por supuesto, es lo que nos lleva a escribir desde el prinicipio. Saludos

    Le gusta a 2 personas

  3. Palabras sabias, gracias por compartir esto… para una persona que también inicia en este camino, le da un valioso significado a la noción que uno tiene sobre el arte de escribir.

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Gracias a ti por leer! Me alegra cada que una persona decide escribir (o hacer arte), como en tu caso, llega la sensación maravillosa de que la humanidad no es una piedra, con todo respeto para la piedra. Saludos.

      Le gusta a 1 persona

  4. Mucho bueno hay aquí….y disfrutable de verdad.

    “Se es escritor cuando se escribe, no hay más.”

    Le gusta a 1 persona

  5. Y esto…buenísimo:
    hay que escribir para adueñarnos de esa existencia predestinada a vivirse a través de la palabra.
    Un gusto leerte.

    Le gusta a 1 persona

Dejar un comentario