Perro errante

Escrituras de paso en un mundo inestable


Final de juego

No se escucha la calle
el bullicio de las tiendas
o el crujir de los autos
que siempre llevan prisa

no se escuchan los pasos
ni la canción de fondo
ningún sonido de gorrión
chocando en las ventanas

no se escuchan las pieles
ni el fácil deslizar
de las gotas de sudor
por nuestros cuerpos

no se escuchan los labios
ni el cortejo
del par de tontos abrazados
a una idea

no se escucha mi soledad
ni tu deseo
ni la imaginación de la que bebe
esta tibia melancolía de febrero

ni la risa del primer día
ni el llanto de los adioses
ni las bromas nocturnas
cargadas de presagios

no se escucha nada
acaso un latir torpe,
y otro y otro,
limpios,
hacen juego con el tiempo.



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